Asume tu responsabilidad en la relación

Asume tú responsabilidad
Asume tú responsabilidad

Una relación de pareja es de dos y cada uno de sus miembros tiene deberes y derechos. Asume los tuyos.

Puede que suene un poco duro el título, pero es algo que todos debemos hacer en la vida y especialmente cuando hablamos de relaciones. Lo primero que tienes que hacer es sincerarte y es que en una relación, es muy fácil echarle la culpa al otro. Es súper cómodo ponerse en el papel de la víctima, como si sólo fuéramos receptores de la acción de una fuerza externa -¡ojo! y no digo que en ocasiones esto no sea así-, pero para que una relación exista, es estrictamente necesario que hayan -mínimo- dos personas y cada una de ellas debe asumir responsabilidades. Sí, cariño, tú también eres responsable.


Para que no crean que les hablo desde un pedestal, les cuento mi historia y cómo descubrí esta importante lección. Mi primer amor -que no vamos a decir hace cuántos años atrás fue- no fue la mejor experiencia en mi vida, después de los primeros tres meses todo se fue por el bote. El hombrecillo me trataba mal: me humillaba delante de los amigotes ¡porque él quería ser el más listo que todos! Me hablaba feo, le encantaba contradecirme -como si todo fuese una competencia- y me puso los cuernos con cuanta chica de moral distraída encontrara en su camino.

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Claro que gran parte de eso fue culpa de él, él fue el que decidió ser un patán y aprovecharse de la inocencia de una chavalita de 18 años y sin experiencia, pero la realidad… ¡la verdad verdadera! es que yo me dejé.

Sí, yo decidí calarme sus malos tratos, yo decidí creerle todas y cada una de las excusas que me daba cuando a las 4:00 am. me llamaba su madre a preguntarme qué estaba haciendo yo con su hijo porque para ella, la culpable era siempre yo -pero de eso no vamos a hablar hoy, las suegras merecen un texto completo para ellas solas- y es que resulta que el sinvergüenza a esa hora de la madrugada aún no había llegado a su casa ¡y a mi el tipo me había dejado a las 11:15 pm. en mi casa!

Fui yo la que decidió creerse sus mentiras aunque me sonaran poco factibles. Fui yo la que nunca le puse límites y le permití que me humillara, yo fui la que me dejé de querer, la que decidió dejar de comer (porque de tanta tristeza perdí como 11 kilos), la que dejó de arreglarse, la que no le puse un alto, la que sufrió demás por no mandarlo a la mismísima mierda cuando se lo merecía y cuando yo más lo necesitaba.

¿Entonces? ¿De quién es la culpa, realmente?

 


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